Hace ya un tiempo que voy leyendo (como el resto) críticas y ataques más o menos directos contra diversos servicios de la fantabulosa Web 2.0.
No comentaré aquí dichos casos, por que a poco que te menees, encontrarás sin dificultad, más de un ejemplo de usuarios en pie de guerra contra el servicio tal o el servicio cual.
Y yo me pregunto... ¿Es culpa de los administradores o del propio concepto de Web 2.0? Supongo que ni una cosa ni otra, sino ambas.
Por un lado, y resumiendo, en el paradigma 2.0, se nos propone (desde mi punto de vista) un planteamiento tecno-hippie, donde todo es amor y felicidad, y donde los usuarios generan contenido que (representa) es útil para el resto.
Por otro lado están los usuarios, personas (supongo) corrientes, con más o menos calificación y más o menos recursos, pero que, como todo ser humano que se precie de serlo (al menos en estos días) en el fondo no acaba de ver claro eso de "currar para los demás y encima gratis".
¿Solución? Pues la solución es bien sencilla. Algo habrá que darle al "currela". Así que, o bien le damos popularidad (y alimentamos su ego) o bien le damos dinero (y lo alimentamos a él).
De este modo, y de forma sutil, el amor y felicidad otrora reinantes, se torna en oscuro interés (más o menos desmedido) por conseguir clicks, visitas, enlaces, amistades, contactos, etc.
Y es que, en esta sociedad donde se nos ha enseñado que el individuo prima sobre el grupo, no podíamos esperar otra cosa. Bueno, si, se podría esperar otra cosa, pero solo desde un punto de vista (a mi juicio) bastante infantil.
Todo esto me recuerda un poco a lo que (supongo) sucede con la política. Tienes una serie de ideales, de puntos de vista, de maneras de ayudar al prójimo y, solo o con amigos, decides montar una agrupación, o.n.g. o partido para dar voz a esas inquietudes.
Mientras nadie te haga caso eres libre, puedes hacer y/o decir lo que te venga en gana. Nada te ata ni te reprime.
Pero, curiosamente, tu objetivo no es ese. Tu objetivo no es ser libre ni mantenerte libre de ataduras. Tu objetivo es que tu voz se escuche por encima de las miles de voces que también quieren expresar sus ideas. Así que trabajas para que la gente te conozca, sepan de ti o de tu grupo. Convocas mítines, te anuncias, intentas, resumiendo, hacerte visible a los demás.
Y, si lo consigues... jejeje... es entonces cuando empiezan los problemas. Una vez empiezas a subir, supongo que se hace duro volver a bajar. El suelo es frío, y se está más calentito un poco más arriba, más cerca del sol. Así que, casi sin quererlo, casi sin que te des cuenta, tu mensaje se va dividiendo en dos. Con uno, sigues defendiendo esas ideas que te impulsaron a asociarte o, simplemente a gritar a los cuatro vientos. Pero con el otro tan solo buscas mantener o mejorar ese peldaño (o escalera hacia el cielo) que acabas de conseguir.
Tarde o temprano tendrás que decidir. ¿Que es más importante? ¿La defensa de tus ideales o la parcelita soleada que te has agenciado? Y, no nos engañemos, la decisión no debe ser fácil. ¿A quien no le gusta ser el número uno en lo que sea que haga? ¿A quien no le gustan unos cuantos euros más a final de mes?
No todos somos seres iluminados de esos que dicen que andan por ahí. Creo más bien que la mayoría somos personas que bastante tenemos con lo nuestro, y que, cuando por un motivo u otro, conseguimos que entre algo de luz... es difícil no cegarse.
Será la falta de costumbre.
Por mi parte y de momento, seguiré aquí, bloggeando a mi antojo. Básicamente por que me apetece, y en parte porque los rankings y el dinero extra no son mi problema. Y no es que pretenda ir de sobrado o por encima del bien y del mal, no. Lo que pasa es que hago esto por placer, y cuando el resultado de un hobby es dinero, entonces el hobby se convierte en trabajo, y por suerte, trabajo ya tengo.
jueves, 4 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario